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Desarrollo y cambio en emprendedores /empresas

El cambio supone pérdida y encuentro.

Algo desaparece, y algo surge. Para que esta dinámica se realice completamente, es necesario pasar por la aceptación de un límite, algo que no se abarca, que no se comprende  o alcanza en su totalidad, que no se domina, y a partir de esa aceptación y elaboración de un nuevo escenario comprensivo de ese límite, surgen nuevas opciones, desarrollos, visiones, maneras de hacer, ser o estar.

El límite puede tener muchas caras. La más visible es la del los resultados. Es el indicador de que estamos topando con una dificultad, al igual que cuanto es positivo, el resultado nos dice que estamos haciendo bien las cosas. Ante la dificultad, surge la pregunta de porqué no se alcanzan los resultados. Y muchas veces lo inmediato es decirnos: algo estaremos haciendo mal. Se pone mucho el acento en el hacer, y eso nos lleva a sacar fuera del contexto  algo más englobador que solo lo que  una empresa hace. me refiero a lo que una empresa / emprendedor   es, según la misión que ha definido en el mercado. Al hacer una revisión del ser, estamos englobando más aspectos de la organización o del emprendedor. Estamos revisando sus intereses,  su visión o la emoción que resuena en el fondo cuando mostramos nuestro valor al mercado. ¿Somos una empresa en la que resuena la seguridad o la inseguridad? ¿Resuena en nosotros la cercanía o la relación lejana basada en lo tecnológico? Por eso, cuando nos encontramos con un límite de desarrollo empresarial o como emprendedor, el factor clave radica más en cómo la empresa está siendo. Y esto se manifestará en distintas acciones que se convertirán en resultados.

El cambio  nos lleva al reflexión sobre el ser”

“Las cosas han cambiado…son direfentes, ya no somos como ayer, tú y yo ya no somos los mismos…” son frases que nos sugieren que cuando se produce un cambio, hay algo   que  perece, algo que se desplaza, que deja de ser signo de identidad y da paso a una nueva manera de actuar, una nueva visión, una nueva intención.

Hoy las empresas están experimentando el cambio desde fuera y de ahí  desplazamientos sustanciales de la realidad en la que estaban instaladas generados por transformaciones profundas de los entornos locales, la globalización, la irrupción de la tecnología, de las nuevas redes de comunicación, etc.

Con todos estos cambios que suceden se pierde la seguridad en el presente-futuro, y empezamos a cuestionarnos la fantasía de que estamos a salvo, y todo eso que   pensamos que le sucede a otro antes que a uno mismo deviene como posible en nuestra realidad. Se nos mueve el suelo, la silla, aparece las imágenes de caos y des-orden, de manera que lo que era fiable, como la capacidad y fortaleza de la organización, está pendiente de confirmación a que se pueda salir airoso de la situación creada. las alternativas que resultan más accesibles, tienen que ver con hacer reajustes pero manteniendo los mismos criterios. O buscar mejoras que nos permitan dominar las áreas de menor fortaleza.   Al final, lo que resulta se parece más a un maquillaje que nos muestra una apariencia distinta de las cosas, que a un cambio real.

La experiencia  de “no llegar” ( …este año no llegamos a los resultados esperados…)  nos pone en contacto   con la finitud, con el límite de nuestras posibilidades ante algo (el producto siendo bueno no es demandado, algunos clientes  todavía muestra desconfianza sobre  nuestra propuesta…). Hay situaciones  que sabemos que se van  a seguir produciendo ,  si no tiene lugar un cambio.

Así, al  encontrarnos en ese estadio, aparece el  enfrentamiento con lo que somos como  organización, y surge, en el mejor de los casos, el duelo. El duelo tiene que ver con la relación con: el otro, el mundo, el entorno, uno mismo, dentro de uno… Las empresas que se hacen responsables de sí mismas y tratan de encontrar respuestas a sus dificultades , ponen el foco también  en el entramado relacional que han construido y en cómo lo han construido. El factor relación o interacción (externa o interna) no es un paradigma que se haya incorporado al lenguaje  empresarial, sin embargo, este factor es uno de los elementos clave que dan vida a las empresas y que incluso las hacen morir. 

El duelo es  ese proceso de comprender y  aceptar lo no abarcable; tiene sus fases, sus momentos hasta llegar a la aceptación del límite. El cambio real, por tanto, sucede luego, cuando el proceso de duelo nos lleva a una comprensión y  aceptación de lo que está ejerciendo un  límite interno, que nos pone en la disposición de abrirnos  a nuevas posibilidades, nuevos proyectos, nuevas actividades empresariales o nuevas fórmulas para desarrollar nuestro proyecto empresarial.

La  propia búsqueda de soluciones es la que lleva a entrar en este proceso de duelo. Algunas empresas /emprendedores tienen procesos largos de duelo, de aceptación del límite,  que retrasan la posibilidad de activar sus capacidades de generar innovación y desarrollo. Si se persiste en la búsqueda de  solución los  emprendedores /empresas  encuentran  los recursos necesarios para abordar lo que el duelo trae consigo, que básicamente es el replanteamiento de algún elemento que se ha creído fundamental hasta el momento. Esto suele tener un componente emocional alto, por lo que el proceso de búsqueda ha de ser bastante profundo.  Estas empresas / emprendedores son las que tienen más posibilidades de desarrollo, crecimiento  y   sostenibilidad, porque además realizan un aprendizaje  que será muy útil en ocasiones venideras. Quizás el problema puede venir en el tiempo que se requiere para hacer todo ese proceso de búsqueda y de encuentro…, pero esto es algo que no es posible anticipar, ni controlar, de ahí que lo importante sea persistir. Como dicen los maestros orientales ” la piedra no se rompe con el último golpe”

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